El latido de la empresa

En muchas ocasiones, consideramos a las empresas, entes cuya única misión es lograr un beneficio económico a modo de psicopatía, sin calibrar nada más ni ocuparse en ninguna otra cosa. Pues bien, la empresa u organización, está dotada de mucho más que eso. Dentro de ella existe una serie de personas trabajando y viviendo bajo un mismo código, más o menos compartido, una serie de valores que se tornan un conjunto de normas tácitas que aquellos que forman parte del sistema, comparten y adquieren para sí.

Estos valores, son el latir de la empresa, su pulso, ya que de forma consciente o inconsciente, dan luz y guían el camino y los pasos de las personas a las que iluminan.

De esta manera, es muy importante que la entidad sea consecuente con los valores que proclama, pues, de lo contrario, la emocionalidad que se generará en el grupo será de: desconcierto, desconfianza, incertidumbre, culpabilidad, vergüenza… y, me atrevería a decir que incluso en ocasiones, asco.

Si uno de los principales valores conocidos y compartidos de una empresa, es el cuidado de la seguridad de sus empleados, y éstos perciben que las condiciones higiénicas (por poner un ejemplo), no responden a ese cuidado en el ámbito de su salud, la empresa no es creíble.

Los trabajadores comenzarán a sentir desencanto, desconfianza, inseguridad… y la labor productiva va a verse irremediablemente menoscabada.

Por el contrario, si estas mismas personas perciben una agradable sensación de salubridad en sus puestos de trabajo, un alto nivel de competencia sobre este parecer en sus superiores y gerentes… considerarán y valorarán la integridad en este aspecto, demostrada por la organización, lo que llevará a la confianza, sentimiento de pertenencia, positividad… con las consecuentes repercusiones positivas en los resultados empresariales.

Así pues, es totalmente necesaria la coherencia en los valores de las organizaciones y equipos para aumentar el valor de proyectos, equipos humanos y empresa y la conversión de éstos en fortaleza y perdurabilidad.