El salario emocional que me dejaron

El salario es mucho más que una cuestión económica.

 

Es más, el salario puede no tener nada que ver con el dinero, de hecho, no lo tiene cuando se trata de relacionarse con personas incluso con instituciones u organizaciones en las que se haya trabajado.   Esta definición utilizada como tal, para referirse al impacto y el recuerdo que queda en cada uno de nosotros al relacionarnos con otros, puede resultar mucho más amplia que el solo pago de unos trabajos.

Una vez conocí a alguien que se convirtió en un referente importante para mí. Hablaba de lo que consideraba bueno, bello y justo y me influyó en la inquietud de querer ser mejor ser humano. 

Tengo la sensación de haber compartido gran parte de mi vida con esta persona, y, sin embargo, apenas fueron un par de años de mi saliente infancia en los que lo veía con frecuencia. Era  profesor, mentor, amigo, hermano y cuando hizo falta incluso padre.

Practicaba valores como la constancia, la transparencia, la humildad… tenía una luz especial y para mí era un espíritu libre.

Lograba hacer crecer el trabajo en equipo. Concretamente en mí, mis ganas de ser mejor persona, de crecer, de vivir una vida plena, sencilla y abundante en conocimiento.

Parece mentira porque hay personas que han estado ahí toda la vida, ahí, me refiero cerca, de forma circunstancial, no por una cuestión de voluntad sino viviendo cerca porque “ha tocado”.  Sin embargo otras que han estado poco tiempo en la cercanía pero su impacto en positivo ha sido tal, que siguen siendo importantes aunque no se encuentren cerca.

Este salario no tiene lugar ni tiempo.  No somos humanos por entregas o a ratos o por momentos. Somos humanos las veinticuatro horas del día, por eso en nuestros diferentes ámbitos, la influencia positiva es tan importante.

Da igual si hablamos de trabajo, amistad, pareja, familia… pues todo forma parte de lo mismo, de nuestra trascendencia de aquello que nos traspasa y nos supera a nosotros mismos, de mí con los otros, de mi persona con las otras personas, da igual, sencillamente hay seres humanos cuya siembra se convierte en abundancia.

Y es que, sea donde sea, existen personas que están toda la vida y no nos damos cuenta y otras que pasan una vez y se quedan para siempre.