El vínculo

Una de las cuestiones más importantes en el ejercicio de la profesión o la elección del trabajo o tarea de emprender en este siglo es: ¿te apasiona?

La pasión por el trabajo viene definida como: gran amor hacia aquello que se hace, compromiso con la labor, una gran motivación para seguir en el proyecto, ilusión por el trabajo mantenida en el tiempo…

En realidad, todas estas expresiones, que he utilizado y utilizado en bastantes ocasiones, me resultan poco definidas y de alguna manera incompletas. ¿Qué es realmente la pasión por el trabajo?

Hubo un momento en que sentí “tocar” esta respuesta, en el que comprendí el significado de la pasión y el amor a mi trabajo. En este momento, no había nada definido para mí en algunas cuestiones. No sabía cómo, ni cuándo, ni qué hacer ni lo que quería tener en mi trabajo. Ese “caer en la cuenta” en modo de descubrimiento vino realmente de la mano de la coherencia de hacer aquello que expresase el “Ser”. 

A veces he confundido amar el “Ser” con amar el “Cómo”. Esta es la desconexión. es la pérdida del vínculo, de coherencia o el olvido de la verdadera esencia que es el sentido, el “¿para qué?. Cuando he estado en esta desconexión, no he sido feliz. Porque no siempre he sido feliz.

Sin embargo, la vida enseña tanto que repite aquello que no se aprende o no se supera y claro está, no soy una excepción. Cuando me cuestionan y me molesta, me pregunto por qué me incomoda, seguramente me está recordando que no estoy en coherencia o que mi ego quiere gobernarme en algo. Mi ego, ese que tanto respeto y que quiero a mi servicio, no al revés. Cuando corro, ahí están mis avisadores, los que tengo de referencia y a veces los que no, los que sustentan otros egos pero que pueden ser también útiles para mí porque de nuevo descubro mi eslabón perdido.

Y así, en ese incomodo que pudiera parecer una ofensa de otra persona o de la vida misma, es como a veces vuelvo de a la verdadera pasión por la vida.

Y la tuya, ¿Dónde está?