Perdonar y Actitüd

Perdonar no solo sucede, también se hace.

 

¿Qué te han enseñado en tu infancia sobre el perdón? Seguramente a pedirlo pero, y ¿a hacerlo?

A veces, cuando una persona “nos ha hecho algo malo”, nos enfadamos, nos sentimos tristes, fantaseamos con la venganza o “darle en las narices” para que se de cuenta e incluso nos enfrentamos con ella.

Puede ser que nos resintamos con nosotros mismos y terminemos por castigarnos.

Perdonar no es evitar pensar en esto y ya está, pasarlo por alto como si no hubiera sucedido.

Para empezar con el proceso de perdón a voluntad, es necesario pararse a pensar en lo sucedido y reconocer lo que ha pasado. También es necesario admitir que existe un estado de No Perdón y saber qué es lo que no se ha perdonado. Igualmente se transita aceptando la parte de responsabilidad que hay en el hecho así como en el estado.

Perdonar no depende de si la otra persona cambia su comportamiento

De manera unilateral, puede perdonarse utilizando la compasión e incluso recordando los beneficios del perdón: el bienestar, superar la tristeza, dejar de ser preso de un secuestro emocional que bloquea…  En definitiva continuar.

Experiencias, creencias y valores van a influir en la  habilidad del perdón y, posiblemente, en ocasiones, no serán los propios. Existen cantidad de  voces (internas o externas) que opinarán sobre este proceso. Si no obstante, decides intervenir, la pregunta es: ¿Qué quiero hacer con esto?

Puedes dejar que te bloquee,  dejar que pase el tiempo,  entrar en un bucle… también  puedes trabajarlo, mirar desde distintos ángulos, valorar… para hacerte cargo de ti.

Perdonar verdaderamente o pedir perdón de forma honesta, es un acto de valentía que mejora la autoestima

Con el perdón, aumenta la sensación de bienestar. Desde este lugar, es posible escoger el comportamiento (que puede continuar como antes de la ofensa o error, o no).

Ejercer el perdón es como atreverse a encender una mecha que se encontraba apagada. Es darte a ti un millón de oportunidades, es fabricar un baño de luz, haciendo lo que no has hecho hasta ahora.

Desde este lugar te propongo Actitüd.  La voluntad de hacerlo o no, es tuya.

Buen viaje.